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miércoles, 26 de septiembre de 2012

México en el 2050

México en el 2050


Para avanzar con certeza necesitamos saber hacia donde vamos. Primero hay que definir el rumbo para que cada esfuerzo, por pequeño que sea, tenga el mayor sentido. Los jóvenes pensamos en qué país queremos vivir y después definimos cómo lo lograremos. Hace varios  meses, distintos grupos de jóvenes iniciamos un intercambio de ideas para crear las bases del país que construiremos durante las próximas décadas. Esta visión hacia el 2050 nace de la confianza de una generación dispuesta a asumir su responsabilidad. Si no lo hacemos nosotros, difícilmente alguien más lo hará. Así vemos a México en cuatro décadas:

En 2050, el ciudadano mexicano ha asumido la responsabilidad de una vida democrática, por ello entiende su libertad y hace el mejor uso de ella, reconoce sus derechos y responsabilidades y cumple sus obligaciones.

México es un país en donde impera una cultura de integridad, legalidad y orden; tiene un Estado de Derecho que rige la convivencia pacífica entre ciudadanos. Existen leyes simples para un entorno dinámico y complejo, donde impera la igualdad de oportunidades como eje del marco jurídico.

El sistema de justicia funciona y la seguridad está garantizada para todos. México tiene una educación de calidad que, además de ser accesible a todos, genera ciudadanos responsables, proactivos y emprendedores.

Se fomenta el desarrollo de la ciencia y la tecnología, y se privilegia la economía basada en conocimientos. México ha dejado atrás el rezago y la aglomeración, superando la carencia de servicios mediante una planificación estratégica y eficiente de su territorio. Los ciudadanos tienen acceso a servicios eficientes de salud.

La pobreza se ha reducido considerablemente y con ello se acorte la brecha entre clases sociales. La fuga de cerebros se ha detenido, pues las condiciones laborales son favorables a la inversión y las oportunidades de empleo han aumentado. México se ha convertido en un país a la vanguardia en generación de emprendedores y nuevos negocios.

El país tiene una economía fuerte y finanzas públicas sanas. Ha escalado posiciones en distintos índices ubicándose como uno de los mejores destinos para hacer negocios e invertir; es un mercado emergente en el umbral de convertirse en un país desarrollado.

La sociedad mexicana es protagonista de una vida democrática y existe un gobierno fuerte, pero limitado por el Estado de Derecho y por un sistema real de pesos y contrapesos que equilibran el poder público.

Con información de: El Economista; una columna de Armando Regil Velasco.

martes, 18 de septiembre de 2012

Carta a los Jóvenes por Carlos Slim.


CARTA A LOS JÓVENES
por CARLOS SLIM


Hace 8 años, Carlos Slim Helú, el hombre mas rico del mundo, se dirigió a los estudiantes de la comunidad universitaria, compartiendo lo que él consideraba lo más importante en la vida. 

Aquí les dejamos la carta, esperamos los inspire tanto como a nosotros.


México, D.F., junio de 1994

Les escribo esta carta con el fin de transmitirles un poco de mi experiencia en la vida, buscando contribuya a su formación, a su manera de pensar y de vivir, a su equilibrio emocional, a su sentido de responsabilidad para con ustedes y para con los demás, a su madurez y, sobre todo, a su felicidad, que debe ser producto de su ser y quehacer cotidiano.

Son ustedes privilegiados dentro de la sociedad, gracias a su talento y esfuerzo, por la mejor razón, su propio valor.

El éxito no es hacer bien o muy bien las cosas y tener el reconocimiento de los demás. No es una opinión exterior, es un estado interior. Es la armonía del alma y de sus emociones, que necesita del amor, la familia, la amistad, la autenticidad, la integridad.

El ser tan destacados como ustedes lo son, significa un privilegio, pero entraña también muchos riesgos que pueden afectar valores muy superiores al “éxito” profesional, económico, social o político. La fortaleza y el equilibrio emocional están en la vida interior y en evitar aquellos sentimientos que corroen el alma, tales como la envidia, los celos, la soberbia, la lujuria, el egoísmo, la venganza, la avaricia, la pereza, y son veneno que se ingiere poco a poco.


Cuando den, no esperen recibir. “Queda aroma en la mano que da rosas”, dice un proverbio chino. No permitan que sentimientos y emociones negativas dominen su ánimo. El daño emocional no viene de terceros, se fragua y desarrolla en nosotros mismos.

No confundan los valores ni menosprecien sus principios. El camino de la vida es muy largo, pero se transita muy rápido. Vivan el presente intensa y plenamente, que el pasado no sea un lastre, que el futuro sea un estímulo. Cada quien forja su destino y puede influir sobre la realidad. No la ignoren.

Vivan con sentimientos y emociones positivas como el amor, la amistad, la lealtad, el valor, la alegría, el buen humor, el entusiasmo, la paz, la serenidad, la paciencia, la confianza, la tolerancia, la prudencia y la responsabilidad. Los opuestos que no invadan el alma, que duren poco en su ánimo, no los dejen alojarse, aléjenlos. Muchas veces cometerán errores, es usual y humano, traten siempre que sean menores, acéptenlos, corríjanlos y olvídenlos. No se obsesionen por ellos, el cielo y el infierno están en nosotros. Lo que más vale en la vida no cuesta y cuesta mucho: el amor, la amistad, la naturaleza y lo que sobre ella ha logrado el hombre de formas, colores, sonidos, olores que percibimos con nuestros sentidos, sólo puede ser apreciado cuando estamos anímicamente despiertos.

Vivan sin miedos y sin culpas; los miedos son los peores sentimientos del hombre, lo debilitan, lo inhiben a la acción y lo deprimen, y las culpas son un lastre enorme en nuestro pensar, al actuar y en la vida. Hacen difícil el presente y obstruyen el futuro. Para combatirlos, seamos sensatos y aceptémonos como somos, con nuestras realidades, nuestros méritos y nuestras penas.

La ocupación desplaza a la preocupación y los problemas, al enfrentarlos, desaparecen. Así, los problemas deben hacernos cada vez más fuertes. De los fracasos, aprender y los éxitos deben ser estímulos callados. Actúen siempre conforme les dicte su conciencia, pues a ésta nunca se le engaña. Los miedos y las culpas, entonces serán mínimos. No se encierren, ni arruinen su vida, vívanla con la inteligencia, el alma y los sentidos despiertos y alertas; conozcan sus manifestaciones y edúquense para apreciarla y disfrutarla.

El trabajo bien hecho no es sólo una responsabilidad consigo mismos y con la sociedad, es también una necesidad emocional.


Al final nos vamos sin nada, sólo dejamos nuestras obras, familia, amigos y, quizá, una positiva influencia, por lo que en ellos hayamos sembrado.



Con mis mejores deseos,
Ing. Carlos Slim Helú.




martes, 14 de agosto de 2012

Soñar no cuesta nada...









“Quiero tener mi propia empresa”, “quiero ser emprendedor”, “abrir mi changarro”… son frases que suenan mucho últimamente y más en estos tiempos en los que parece estar de moda  tener corazón y alma de hippie que busca rebelarse en contra de los grandes corporativos.

Frases que retumban en salones llenos de jóvenes que están a la espera de convertirse en el próximo Carlos Slim de la noche a la mañana o que simplemente están a la expectativa de una idea millonaria de la que vengan miles de dólares, portadas en la revista TIME y una película al estilo “The Social Network”.

“Abrir mi changarro” es un sueño para muchos que no saben las implicaciones que conlleva, los desvelos, la fatiga, la inversión, el “te lo dije”, las negativas, la desconfianza y los cerrones de puerta… pero sobretodo que no imaginan la emoción de estar logrando un sueño, de ver los frutos del trabajo y la preparación, de notar el alcance de ideas que son suyas y que pudieron haber salido en un momento inesperado para enamorarte, ideas que llegaron para quedarse.

Después de una larga plática respecto al tema se vienen más preguntas sobre el verdadero significado y valor que tiene un emprendedor, y más en un país en donde se dice que “el peor enemigo de un mexicano es otro mexicano” pero también en donde, como dice Octavio Paz, nadie se “raja”.

Ser emprendedor va más allá de “ser la persona que identifica una oportunidad de negocio y organiza los recursos necesarios para ponerla en marcha”, ser emprendedor es un verdadero reto que necesita cualidades creativas, de independencia, tolerancia a la frustración, autodisciplina, toma de riesgos, trabajo en equipo, el compromiso con un sueño pero sobretodo la promesa de su exitoso aterrizaje. Y justamente eso es lo más difícil.

Soñar no cuesta nada, emprender cuesta mucho… Cuando las limitaciones se hacen más fuertes y los “no vas a poder” parecen tomar razón. El punto de confrontación en el que parece que sí es una pérdida de tiempo y donde mantener el compromiso con un sueño comienza a tambalear.

Si me preguntan a mí, soñadores hay en todos lados, emprendedores, los de verdad, se cuentan de uno en uno. Aquellos dispuestos a sacrificar el estilo de vida al que ya se habían acostumbrado, horas de sueño y de comida; esos que están dispuestos a empezar un recorrido que se sufre pero se goza, que te pone a prueba como pocas cosas pueden hacerlo.

Que a pesar de soñar, imaginar y sentir una idea, son críticos, conscientes y objetivos aún ante algo que los inspira tanto, aquellos que irónicamente, mantienen los pies en la tierra.

Emprendedores que han logrado convertir un sueño en realidad y son muestra de emprendedurismo puro y a la mexicana, esos que ya son parte de la “columna vertebral de la economía nacional”.

Reconocer una idea, casarse con ella, demostrar que sí se puede. Pocos son los que tienen paciencia para alimentar, consolidar y hacer crecer un sueño que muchísimas veces parece no llegar; los constantes y los que se siguen preparando. Aquellos que están conscientes de que es una carrera a largo plazo, pero se comprometen a ella. Aquellos que no descansan hasta hacer historia.

Soñar no cuesta nada, emprender cuesta mucho… pero vale la pena. 

Gabriela Pichipil
@GabyPichipil